Saturday, December 31, 2005

El Lago De Los Cisnes


Piotr Ilyich Tchaikovsky hizo su entrada en el panorama musical posromántico de forma bastante desgraciada, pues la crítica le atacó rabiosamente, calificando sus obras de ser de mal gusto e incluso atacando a su persona, ignorando su talento innato para la composición instrumental y sus excelentes aptitudes para la música sinfónica. Fue el mismísimo Stravinsky quien, aprovechando su autoridad, saltó en defensa del compositor ruso defendiendo estas cualidades, manifestando de todos modos su acuerdo con las afirmaciones de la morbosidad de algunas secuencias musicales compuestas por Tchaikovsky.
Su obra se compone de canciones, cantatas (incluyendo la famosa Oda a la Alegría), música coral, óperas (Don Giovanni de Mozart le marcó desde muy joven), música de cámara, música concertante, composiciones para piano, música orquestal (sinfonías, suites, oberturas, etc.), algunas composiciones incidentales y tres ballets: La Bella Durmiente, El Cascanueces y El Lago De Los Cisnes. Este último es el primero que compuso y es el que analizaremos a continuación.
Compuesto entre Agosto de 1875 y Abril de 1876, nació como un encargo de la Dirección Imperial de los Teatros de Moscú. Tchaikovsky aceptó el trabajo con poco entusiasmo y con la única intención de ganar un dinero que le hacía mucha falta, aunque tenía ganas de probar su talento en el terreno del ballet, género en el que aún no se había estrenado. Para este trabajo empleó una música de ámbito privado que había compuesto para los hijos de su hermana Alexandra Davidova.
Esta música es de una variedad y sutileza remarcables; la coherencia se logra por medio de diversos motivos conductores y las danzas características crean una progresión que hace avanzar la acción dramática que llega a alcanzar una fuerza trágica totalmente inesperada para el panorama de la danza decimonónica.

El estreno tuvo lugar en el Teatro Bolshoi de Moscú el 20 de Febrero de 1877. El fracaso fue rotundo. La culpa la tuvieron Semen Riabov, director de orquesta y Reisinger, escenógrafo, que eran bastante torpes en su trabajo. Como si eso no bastara, Riabov desnaturalizó la creación de Tchaikovsky por considerarla demasiado compleja y procedió a la amputación de diversos fragmentos e introdujo números de ballet simples con origen en un repertioro más que trillado. Tras la muerte del compositor, siguieron más adaptaciones de la obra a manos de su hermano Modest y el director de orquesta italiano Riccardo Drigo.

Sinopsis

Acto I. Alemania. Edad Media (momento indeterminado). El príncipe Siegfried celebra su vigesimoprimer cumpleaños con sus amigos en el jardín de su castillo. Los pastores danzan un vals de bienvenida en su honor. La importancia del día es incuestionable, pues no sólo cumple la mayoría de edad, sino que además su madre (la reina) y la corte han decidido transmitirle la regencia del reino. No obstante, Siegfried se muestra reacio a asumir tales responsabilidades, pues para él la vida en la corte es insulsa y agobiante; para más inri, su madre decide casarlo cuanto antes, permitiéndole escoger una esposa en la gran fiesta que tendrá lugar al día siguiente. Para huir de las frívolas responsabilidades que es obligado a asumir, el príncipe decide huir a través de contactos en la población campesina y se reúne con los jóvenes del pueblo; mas entonces aparece su madre, recordándole que no debe demorar por más tiempo sus responsabilidades. La solemnidad del momento se ve acompañada por el vuelo de una bandada de cisnes que les sobrevuelan, sobrecogiendo a Siegfried por el simbolismo de la escena: él quisiera ser libre como las aves. Deciden él y su amigo Brenno ir de caza.
Acto II. En el bosque junto a un lago. Los cazadores se adentran en la floresta mientras el príncipe permanece cabe la orilla del lago. Los cisnes se deslizan con elegancia sobre las aguas, sorprendiendo a Siegfried al revelar su verdadera forma: se trata de jóvenes y hermosas doncellas hechizadas que sólo pueden mostrar su condición humana tras el ocaso. Una bellísima doncella llamada Odette (a la derecha, interpretada por la bailarina francesa Sophie Parcen) le suplica que detenga la caza. Al instante se sienten apasionadamente atraidos y se enamoran. La joven le cuenta cómo el mago Rotbart las hechizó a ella y sus amigas, conmoviendo profundamente a Siegfried. No obstante, existe una fórmula que puede romper el hechizo: si un hombre amase profundamente a Odette y la pretendiera honestamente en matrimonio y se mantuviera constante en su amor por ella sin dejar de amarla ni fijarse en otra mujer, el hechizo se rompería y tanto Odette como las demás doncellas recuperarían para siempre su forma humana. Sigfrido jura ser el hombre que ame a la muchacha para romper el hechizo y promete fidelidad a su amor. Por ello le pide a Odette que acuda al gran baile que se celebrará el día siguiente, para que pueda escogerla como esposa. Sin embargo, oculto en unas ruinas cercanas bajo la forma de un búho, el despiadado Rotbart lo ha escuchado todo y planea un engaño para evitar que su hechizo sea roto y, por tanto, su poder desafiado. Mientras tanto, las muchachas rodean a los amantes e inician una dulce danza hasta que las luces del alba iluminan el lago y las doncellas vuelven a su condición de cisnes, separándose forzosa y tristemente Siegfried y Odette.
Acto III. Salón de baile del castillo. Acude una multitud de familias nobles y acomodadas, presentándole al príncipe a sus hijas casaderas, con el consecuente rechazo por parte de éste, que tiene claro que escogerá a la doncella-cisne. Su apatía irrita a la reina y ofende a los invitados, mas no puede evitar pensar en su amada, que todavía no ha llegado. Y en medio de la fiesta, el mismísimo Rotbart, disfrazado como uno de los aristócratas invitados, acude al príncipe para presentarle a una dulce muchacha. Se trata de su propia hija, Odile, mas el mago hechiza a Siegfried de manera que cree ver a Odette en la persona de Odile. La artimaña tiene éxito y la fiesta continúa con una serie de danzas, en las cuales participa la hija del mago, llevando a cabo una danza de seducción. Totalmente sumido en el engaño de Rotbart, el joven príncipe escoge a la que él cree Odette y jura desposarla y amarla para siempre. Tras haberlo hecho, el cruel mago deshace la ilusión para que Siegfried caiga en la cuenta de su error. Odette lo ha visto todo y, sin saber que todo fue obra del mago, corre al lago en busca de sus amigas, ya que, de todos modos, el hechizo no se romperá por la traición del príncipe, quien sale en su busca rápidamente.
Acto IV. El lago. Odette y sus amigas se lamentan por su aciago destino y éstas intentan consolarla por el desamor de su amado. Tiene lugar en este momento la exquisita melodía de la Danza de las Jóvenes-cisne. Rotbart, haciendo alarde de poder, desencadena una poderosa tormenta para retrasar el avance de Siegfried, que está llegando al lago. El joven príncipe pide perdón a su amada, impidiéndole reunirse con sus amigas, que han ido a resguardarse a las ruinas cercanas. Odette, le revela que, debido a su traición, el joven no podrá romper el hechizo y no podrán volver a verse. Siegfried, empeñado en demostrarle su inocencia le dice que su única prueba de amor sólo puede ser su disposición a sacrificar la vida por ella. Así, el príncipe lucha violentamente contra Rotbart en la orilla del lago, mas las aguas crecen y Odette empieza a agonizar. De esta manera, Siegfried deja la lucha para acudir a ella y abrazarla, pero la princesa de los cisnes blancos muere de pena en sus brazos y los amantes son anegados por las aguas. Tras la tragedia, la tormenta se calma y desaparece y las doncellas, ahora convertidas en cisne por la llegada del nuevo día, se posan y se deslizan sobre las aguas del lago, iluminadas por el alba.


Así de triste es el final de esta hermosa obra de danza posromántica de incuestionable calidad y de impetuosa y sublime música, que en el Acto IV alcanza una arrebatadora apoteosis como nunca se ha visto en un ballet. Si estáis interesados en adquirir una grabación, os recomiendo la de Seiji Ozawa, fácil de encontrar en cualquier comercio, dirigiendo a la Sinfónica de Boston, quienes tocan la composición con admirable exactitud y la pasión necesaria para una interpretación digna de esta obra; el libreto incluye un análisis técnico claro y bien organizado. Si os interesa este último aspecto de la obra os recomiendo este enlace: http://www.salikon.dk/loom_swan_lake_guide.html. Es un análisis semejante al de la grabación de Seiji Ozawa, pero en inglés. Está en un sitio web dedicado a Loom, una hermosa y pionera aventura gráfica inspirada por la música de El Lago De Los Cisnes.

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